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Los agentes químicos y su simbología
Departamento de Prevención de CEN
El conocimiento de los riesgos que se derivan de la comercialización y uso de las sustancias peligrosas es imprescindible para una adecuada protección del medio ambiente así como de la población en su conjunto, y en especial de aquellas personas que, debido a su trabajo, están en contacto con estas sustancias o preparados peligrosos, logrando así una mejor protección.
El Síndrome de “Burnout”
Dpto. de Prevención de CEN
El síndrome de “burnout”, también llamado síndrome de “estar quemado” o de desgaste profesional, se considera como la fase avanzada del estrés profesional, y se produce cuando se desequilibran las expectativas en el ámbito profesional y la realidad del trabajo diario.
 



El término “burnout” es traducido literalmente como “quemarse”. Actualmente la definición conceptual de burnout varía en función de la interpretación, así, se puede definir al burnout como un estado, como un proceso, como un síndrome o como una consecuencia:

- Para los profesores Ayala Pines (Administración de Empresas en la Universidad Ben-Gurion) y Elliot Aronson (Universidad de California), el burnout es un estado en el que se combinan distintos aspectos: fatiga emocional, física y mental, sentimientos de impotencia e inutilidad, sensaciones de sentirse atrapado, falta de entusiasmo por el trabajo y la vida en general y baja autoestima.

- El profesor emérito de Estudios de la Organización en la Universidad de York, Ronald Burke, en cambio, entiende que el síndrome de burnout es un proceso de adaptación a las situaciones de estrés laboral. Este proceso se caracteriza por: desorientación profesional, desgaste, sentimientos de culpa por la falta de éxito profesional, frialdad o distanciamiento emocional y aislamiento.

- Las profesoras Cristina Maslach (Psicología en la Universidad de California) y Susan Jackson (Gestión de Recursos Humanos en la Universidad de Rutgers) lo definen como un síndrome cuyos tres síntomas principales son el cansancio emocional, la despersonalización y la falta de realización personal en el trabajo. Según ellas, el síndrome es frecuente en profesiones de la salud (médicos, enfermeras, etc.), de la educación (maestros, profesores) y en profesionales que trabajan en los servicios humanos (funcionarios de prisiones, policías, secretarias, etc.).

- Según el catedrático de Psicología Social de la Universidad de Valencia, José María Peiró el burnout es una consecuencia nociva del estrés laboral crónico, es un resultado de la experiencia de estrés, al igual que lo puede ser la depresión, el malestar psicológico, la tensión emocional, etc., que aparecería como resultado de un proceso continuo en el que sobre todo fallan las estrategias de afrontamiento que suele emplear el sujeto. Las estrategias de afrontamiento actúan como variables mediadoras entre el estrés percibido y sus consecuencias.

Como se puede comprobar, no parece existir una definición unánimemente aceptada, lo que existe es un consenso para considerar que el síndrome de burnout aparece en el individuo como una respuesta al estrés laboral crónico, que surge al trabajar bajo el contacto directo con los usuarios (clientes, pacientes, alumnos, presos, etc.).

El problema se agravaría cuando frente a una dedicación personal importante, con largas jornadas de trabajo y con problemas difíciles de resolver, se responde con un salario escaso, relaciones autoritarias, falta de apoyo y/o inseguridad laboral.

Esta enfermedad con una clara presencia en el ámbito laboral, no esta reconocida por la legislación laboral española como patología, pero sí existe jurisprudencia al respecto, en concreto una sentencia de 12/2000 del Tribunal Supremo.

Actualmente, el síndrome de "estar quemado" no está necesariamente restringido a los profesionales de los servicios humanos, ya que se está aplicando a un amplio y variado colectivo de profesionales que incluye desde los directivos a las amas de casa pero no todo el mundo está expuesto en el mismo grado al síndrome de burnout.

El primer estudio sobre este síndrome fue llevado a cabo por el psicólogo estadounidense Herbert Freudenberger en 1974 al describir cómo algunos trabajadores desarrollaban un proceso de deterioro en la atención profesional y en sus prestaciones sanitarias, educativas… Cristina Maslach, en el informe “Pérdida de responsabilidad profesional” (1976), continúa la indagación en la materia. Maslach, no obstante, sólo asociaba el burnout a empleos con dependencia emocional. No fue hasta 1988 cuando Pines y Aronson extienden la definición a cualquier situación laboral con independencia de la responsabilidad y el trato humano.

Fase de desarrollo del burnout

Mediante cinco fases, se hace una descripción clara de cómo surge el burnout y cuál es su desarrollo.

- Fase inicial o de entusiasmo: en la etapa inicial de acceso a un nuevo puesto de trabajo es habitual que todo profesional experimente entusiasmo y tenga unas expectativas positivas, aunque posiblemente irreales, de cómo se va a desarrollar su trabajo.

- Fase de estancamiento: tras comprobar los incumplimientos de las expectativas profesionales, nos estancamos. Se hace evidente la diferencia entre las expectativas imaginarias y las que devuelve la realidad laboral diaria. Aunque el trabajo todavía representa una posible fuente de realización personal, el trabajador comienza a replantearse la relación entre el esfuerzo personal depositado en el trabajo y los beneficios emocionales que recibe. Se empieza a dudar y a sentir una cierta sensación de derrota, pero no se sabe exactamente cuál es el motivo. La persona se siente incapaz. La salud empieza a fallarle, aparecen de vez en cuando dolores de estómago, dolor de cabeza, etc.

- Fase de frustración: es el inicio del síndrome en sí mismo. Está caracterizado por un cuestionamiento de la eficacia del esfuerzo personal que realiza frente a los obstáculos derivados del desempeño del puesto de trabajo. Aún existe la posibilidad de afrontar la situación y encauzar el malestar hacia una nueva fase de entusiasmo, pero la falta de recursos personales y organizacionales pueden condicionar el tránsito a una fase de apatía. Se siente el trabajo como algo carente de sentido. Los síntomas psicosomáticos ahora se han vuelto crónicos. Todavía nos encerramos más en nosotros mismos. Se produce un descenso de la motivación y un incremento del agotamiento emocional y de los sentimientos de baja realización personal.

- Fase de hiperactividad y de la apatía: La reacción de hiperactividad está caracterizada por un olvido de nosotros mismos. El trabajador dice que "sí" a demasiadas cosas, siempre está trabajando. Cree que trabajando más podrá superar la fase anterior, está acelerado. Quiere hacer tantas cosas que al final no hace nada o lo hace mal. Después, se produce el colapso. La reacción de apatía surge a partir de un sentimiento de distanciamiento de lo laboral, que conlleva evitación e incluso inhibición de la actividad profesional. El trabajador se resigna, se despreocupa. El trabajador se dedica a "hacer el vago".

- Fase de "¡Quemado!": Se produce un colapso físico, emocional y cognitivo que obliga a dejar el empleo, ser trasladados, cambiar de trabajo o arrastrar una vida profesional presidida por la frustración e insatisfacción.

Fuentes

- Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales

- Organización Mundial de la Salud (OMS)

- Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el trabajo

- NTP 704: Síndrome de estar quemado por el trabajo o "burnout" (I): definición y proceso de generación.

- NTP 705: Síndrome de estar quemado por el trabajo o "burnout" (II): consecuencias, evaluación y prevención.

- NTP 732: Síndrome de estar quemado por el trabajo "Burnout" (III): Instrumento de medición

Beatriz Remón
Dpto. de Prevención de Riesgos Laborales de CEN

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