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OIT
Terndencias de empleo en 2011
La Organización Internacional del Trabajo es la institución mundial responsable de la elaboración y supervisión de las Normas Internacionales del Trabajo. En este enlace encontrará el informe completo sobre las perspectivas para este año.
En 2011 habrá 203 millones de desempleados en el mundo, dos millones menos que en 2010
El 55% del aumento del paro entre 2007 y 2010 se produjo en las economías desarrolladas y en la Unión Europea
La cifra de desempleados a nivel mundial se situará en 2011 en 203,3 millones de personas, lo que supone una tasa de paro del 6,1%, apenas una décima por debajo del nivel registrado en 2010, cuando la cifra de parados alcanzó los 205 millones de personas en todo el mundo, según calcula la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
 



Según el último informe publicado por la OIT, pese a que los indicadores macroeconómicos arrojan resultados que apuntan a una recuperación de la economía a nivel mundial, ésta no es suficiente para permitir un descenso significativo del desempleo. “Sucede, -explican el documento titulado Tendencias mundiales del empleo en 2011: el desafío de la recuperación del empleo-, que muchas economías no están generando suficientes oportunidades de empleo para absorber el crecimiento de la población en edad de trabajar”.

Así, la organización muestra que persisten "altos niveles de desempleo y un creciente desaliento en los países desarrollados", mientras que en las economías emergentes y en desarrollo se registran "niveles altos de empleo vulnerable y pobreza laboral", lo que contrasta fuertemente con la recuperación de varios indicadores macroeconómicos clave como el PIB mundial, el consumo, el comercio mundial y los mercados bursátiles, que lograron recuperarse en 2010, superando los niveles anteriores a la crisis.

De este modo, el desempleo mundial se ubicó en 205 millones de personas en 2010, con una tasa de paro mundial del 6,2% y casi lo mismo que en 2009, y 27,6 millones por encima que en 2007, en vísperas de la crisis. La OIT prevé una tasa de desempleo mundial de 6,1% en 2011, lo cual equivale a 203,3 millones de personas desempleadas.

A este respecto, el director general de la OIT en España, Juan Somavia, afirmó durante la presentación del estudio que "precisamos repensar las combinaciones típicas de políticas macroeconómicas y hacer de la creación de empleo un objetivo macroeconómico tal como lo son las altas tasas de crecimiento, la baja inflación y los presupuestos públicos equilibrados" y añadió que "no debemos olvidar que, para la gente, la calidad del trabajo define la calidad de la sociedad".

Tendiendo en cuenta los datos de años anteriores y los indicadores macroeconómicos, la OIT prevé que la recuperación prosiga en 2011, aunque a un ritmo más moderado (4,2 por ciento). Sin embargo, explica que, debido a la frágil situación en que se encuentra el mercado de trabajo de muchos países, los elevados niveles de deuda pública y la vulnerabilidad permanente que hasta la fecha sufren el sector financiero y los hogares, predominan los riesgos de fluctuaciones a la baja.

Las economías desarrolladas son las afectadas por la crisis

De la cifra total de las personas sin empleo a nivel mundial, el informe señala que el 55% del aumento en el desempleo mundial entre 2007 y 2010 se registró entre las economías desarrolladas, si bien la región sólo representa el 15% de la fuerza de trabajo a nivel mundial. Por el contrario, en diversas economías del mundo en desarrollo, como Brasil, Kazajstán, Sri Lanka, Tailandia y Uruguay, las tasas de desempleo disminuyeron por debajo de los niveles anteriores a la crisis.

A nivel mundial, se estima que 1.530 millones de personas son considerados como trabajadores vulnerables en 2009, lo cual equivale a una tasa de empleo vulnerable de 50,1%. La incidencia de este tipo de empleo vulnerable casi no ha cambiado desde 2008, lo cual contrasta fuertemente con el continuo e importante declive registrado en los años anteriores a la crisis.

El empleo juvenil debe ser una prioridad mundial

Se estima que el número de jóvenes (15 a 24 años) desempleados ha disminuido, pasando de 79,6 millones en 2009 a 77,7 millones en 2010, aunque estas cifras siguen siendo superiores a los 73,5 millones registrados en 2007. La tasa de desempleo de los jóvenes fue de un 12,6 por ciento en 2010, superior al 11,8 por ciento de 2007, aunque ligeramente inferior al 12,8 por ciento de 2009.

Con todo, las tasas de desempleo no reflejan la gravedad en que la crisis ha afectado a los jóvenes, cuya participación en la fuerza de trabajo se ha visto fuertemente afectada. En 56 países sobre los que se dispone de datos, el mercado de trabajo cuenta con 1,7 millones de jóvenes menos de lo previsto sobre la base de las tendencias observadas a más largo plazo, reflejo de que el desánimo entre los jóvenes ha aumentado considerablemente. Estos jóvenes desalentados no están incluidos en las cifras relativas a los desempleados porque no están buscando trabajo activamente.

Según explicó el director general de la OIT al hilo de las conclusiones del informe, "la frágil recuperación del trabajo decente refuerza la persistente incapacidad de la economía mundial de garantizar un futuro para todos los jóvenes. Esto debilita a las familias, la cohesión social y la credibilidad de las políticas públicas".

El empleo industrial, el más afectado

El total del empleo mundial en la industria se redujo ligeramente en 2009, lo que lo aleja sustancialmente de la tasa de crecimiento anual histórica del 3,4 por ciento registrada durante el período comprendido entre 2002 y 2007. El empleo en la agricultura creció en 2009, lo que también se aleja de las tendencias históricas.

Las tendencias relativas a la productividad de la mano de obra y los salarios reales reflejan presiones en la calidad del empleo. Concretamente, el crecimiento de la productividad de la mano de obra pasó a ser negativo en 2009, con una disminución del 1,4 por ciento frente al crecimiento del 3,3 por ciento registrado en 2007. En 2010 el crecimiento de la productividad mundial se recuperó hasta el 3,1 por ciento.

En algunos países, el problema del retraso en la recuperación del mercado de trabajo se observa no sólo en el desfase entre el crecimiento de la producción y el crecimiento del empleo y la reducción del desempleo, sino también en el que existe entre el crecimiento de la productividad y la reanudación del crecimiento de los salarios reales. Este fenómeno puede poner en peligro las perspectivas de recuperación, dados los estrechos vínculos que existen entre el empleo y el crecimiento de los salarios reales, por un lado, y el consumo, por otro.

Empleo vulnerable

"Estancamiento en la reducción de empleo vulnerable y progresión más lenta en la reducción del número de trabajadores pobres", cita el informe. En este sentido, sobre la base de los datos disponibles, la estimación actual del número de trabajadores en situación de empleo vulnerable en el año 2009 es de 1.530 millones, cifra que corresponde a una tasa mundial de empleo vulnerable del 50,1 por ciento. La incidencia del empleo vulnerable se mantuvo más o menos uniforme entre 2008 y 2009, frente a la disminución media constante y sustancial registrada los años anteriores a la crisis.

La tasa de trabajadores pobres en el nivel extremo de 1,25 dólares de los Estados Unidos estimada para 2009 es del 20,7 por ciento, 1,6 puntos porcentuales por encima de la tasa prevista sobre la base de la tendencia anterior a la crisis. Esta estimación equivale a alrededor de 40 millones de trabajadores pobres más en el nivel extremo de 1,25 dólares de los Estados Unidos en 2009 de lo que hubiese cabido esperar a partir de las tendencias previas a la crisis Se calcula que la proporción de trabajadores que viven con sus familias por debajo de la línea de pobreza de 2 dólares de los Estados Unidos al día está en torno al 39 por ciento, es decir, suma 1.200 millones de trabajadores en el mundo.

Conclusiones y valoración de la OIT

En definitiva, la OIT concluye y manifiesta abiertamente que en las economías avanzadas es preciso “contar con políticas e incentivos para estimular la inversión privada, al tiempo que se den a conocer planes creíbles para reducir el déficit presupuestario a medio plazo”.

En este sentido, “para los países con déficit (principalmente los desarrollados) también es fundamental impulsar las exportaciones netas, que a su vez redundarían en una mayor demanda y en más margen para la consolidación fiscal. Es preciso prever políticas para impulsar la productividad de la mano de obra con objeto de reducir los costos laborales unitarios y mejorar la competitividad”.

Asimismo, explica que “los países en desarrollo que para su crecimiento han dependido de las exportaciones necesitan fortalecer las fuentes internas de demanda”. Como por lo general las economías en desarrollo han experimentado “una recuperación más rápida del crecimiento, sustentada en un espacio fiscal comparativamente mayor y en unos fundamentos macroeconómicos estables”, cuentan con “una base sólida para emprender una reorientación del crecimiento hacia el consumo interior”.

Considera, además, que el aumento de la protección social es “fundamental para mejorar la seguridad económica y promover un mayor consumo”. Las políticas de mercado de trabajo destinadas a mejorar la relación entre el aumento de la productividad de la mano de obra y el aumento de los salarios reales también son “primordiales, y deben verse respaldadas por el diálogo social entre trabajadores, empleadores y gobiernos”.

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