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Documentación
Discurso íntegro
Discurso íntegro del presidente de CEOE, Juan Rosell, durante la celebración del Ágora de El Economista.
Juan Rosell (CEOE)
“La sociedad no puede quedarse quieta esperando soluciones milagrosas”
El líder de la patronal hizo un llamamiento a la responsabilidad de los ciudadanos ante la crisis en la celebración del Ágora El Economista
El presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Juan Rosell, afirmó el pasado 18 de julio en el Ágora de El Economista en Madrid que “no podemos quedarnos quietos esperando soluciones milagrosas porque las soluciones sólo vendrán por la vía del trabajo duro, con mucho coraje y sacrificio". En este sentido, el líder de la patronal hizo un llamamiento a la responsabilidad individual de cada uno.
 

En España tenemos grandes problemas. Somos más pobres y debemos ser conscientes de ello y asimilarlo”. Así comenzó su intervención Juan Rosell, presidente de la CEOE el pasado lunes en Ágora El Economista. Según el líder de la patronal, estamos inmersos en “un proceso de complacencia”. “Tenemos una sociedad acomodada en la que nos han ayudado tanto ante cualquier problema en estos últimos años y nos hemos acostumbrado, por lo que ahora tenemos una sociedad algo sedada, a la espera de soluciones milagrosas. Pero las soluciones sólo vendrán por la vía del trabajo duro, mucho coraje y sacrificio, haciendo un llamamiento a la responsabilidad individual de cada uno”.

Juan Rosell aseguró que "debemos crecer por encima del 2% si queremos generar empleo y tenemos un grave problema de deuda que hay que parar". “Hemos pasado, con una velocidad de vértigo, del superávit a déficits importantes, monstruosos, y parece que no nos hayamos dado cuenta, por lo que esta situación de crisis no ha sido bien gestionada”, explicó. “No hemos sido capaces de presionar suficientemente a los gobiernos, a todos (locales, autonómicos y estatal) de la necesidad de cortar el déficit".

Reducir gastos generales

En este sentido, afirmó que España tiene que reducir gastos generales, al igual que hacen las empresas y las familias y que la sociedad debe convencerse de que las empresas, los empresarios, son realmente la solución al desempleo y el crecimiento. “El empleo no va a venir del sector público, ni de las grandes empresas porque están llevando a acabo sinergias. Por lo tanto, el empleo va a generarse desde las empresas medianas, pequeñas y micro empresas: del trabajador autónomo que quiere convertirse en empresario”.

Asimismo, explicó que se debe simplificar la estructura del Estado, que actualmente es “muy complicada” y un “galimatías legislativo”. “No me canso de repetir que entre el BOE y los boletines oficiales de las CCAA tenemos más de un millón de páginas. Y eso es absolutamente ingobernable, además de dificultar seriamente el día a día de las empresas”, añadió. “Es necesario hacer reformas y es preferible equivocarse a no hacer nada, algo que en el mundo empresarial hacemos muchas veces”.

“Debemos hacer de España un país serio, respetable y los más importante de todo: la legalidad tiene que ser absolutamente real. En estos momentos, en gran parte de los casos, las leyes van por un lado y la realidad por otro muy distinto. Este es un mensaje en todas las direcciones, tanto al sector público como al privado: debemos condenar la trampa, el abuso y el engaño”.

Sobre este asunto, Rosell hizo las declaraciones que recoge la prensa en las que hablaba sobre la actitud de algunos funcionarios, personas en desempleo, técnicos de Hacienda y estudiantes universitarios. El presidente de la patronal, aludía a algunas personas dentro de estos colectivos que recurren a la trampa, el abuso y el engaño, ilustrando a lo que se refería anteriormente.


“Quien ejerza el absentismo fraudulento, y existe, debe ser penalizado e impedir que se siga cometiendo; quien no pague impuestos, sancionado; quien sea funcionario prepotente e incumplidor, penalizado haciéndole saber que presta un servicio a la sociedad y que no son dueños de su puesto de trabajo; quien visita al médico continuamente y sin razón, que ese abuso se ha terminado; al estudiante que fracasa continuamente, decirle que un fracaso se lo vamos a consentir, pero no por sistema porque no podemos estar pagándole los estudios siempre; y al inspector de Hacienda que sanciona, y que después, la sentencia judicial da la razón al contribuyente, habrá que pedirle responsabilidades”.

Para conseguir todo eso, según Rosell, es necesario cambiar la estructura y el funcionamiento de los servicios públicos, evaluándolos, auditándolos, y a partir de ahí, tomar decisiones.

Orgullosos de pertenecer a la Unión Europea

Con respecto a Europa, afirmó que tenemos que estar orgullosos de formar parte de la UE y que debemos construirla creyéndonoslo todos los europeos: esos 500 millones de ciudadanos, 225 millones de empleos, 22 millones de parados y 23 millones de empresas que existen en Europa, básicamente, pymes, que son las que de alguna manera tienen más posibilidades de crear empleo en este momento.

“Hemos de sentirnos orgullosos no sólo de la Europa económica sino de una Europa política y económica y especialmente relevante en política exterior, ya que en este momento, prácticamente, no existe; y también de una Europa fiscal y presupuestaria, a parte de que actualmente, el presupuesto es ridículo”. En Europa, aseguró, es preciso tener leyes similares, con singularidades, orientadas hacía políticas pro-empresariales.

Por todo lo dicho, concluyó que debemos ser sinceros con nosotros mismos sobre cómo hemos llegado hasta aquí, y que la culpa la tenemos todos; y sólo entre todos vamos a poder salir de la situación en la que realmente estamos. “Los gobiernos actúan pero las sociedades son las que empujan, son las que eligen, y son las que al final, deciden. No podemos decir aquello de los gobiernos nos lo solucionarán sino que es la sociedad en su conjunto la que tiene que decidir, la que tiene que orientarse, asumir riegos, y a partir de ahí trasladárselos a los políticos y los partidos”.

No va a ser fácil, sin duda”, admitió, pero “no podemos dejar a nuestros hijos una sociedad hipotecada, sin futuro”. “Por lo tanto, si nosotros hemos creado estos problemas, nosotros debemos resolverlos, o por lo menos quienes lo intentemos”.

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