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Investigación sobre la contribución del factor humano a la competitividad de la empresa
Aprovechamiento o despilfarro de los RRHH
Javier Úriz Urzainqui y Artemis Úriz Vandendries son los artífices del estudio elaborado para la CEN y financiado por el Servicio Navarro de Empleo, sobre la contribución del factor humano a la competitividad de la empresa.

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Recursos Humanos
CEN presenta la “Investigación sobre la contribución del factor humano a la competitividad de la empresa”
Las empresas que gestionan bien su capital humano ganan 30.000 € más, por persona y año, que las que no lo hacen
La Confederación de Empresarios de Navarra (CEN) presentó, el pasado viernes, 13 de mayo, la “Investigación sobre la contribución del factor humano a la competitividad de la empresa”, realizado por el consultor navarro Javier Úriz, en el que realiza un análisis del impacto económico que representa una inadecuada gestión del recurso humano.
 









Durante la rueda de prensa también se informó acerca de la metodología desarrollada por Javier Úriz para evaluar dicho impacto en las diferentes empresas, analizando variables tales como la retribución, el absentismo, la formación o la propia actitud y compromiso de los trabajadores.

La presentación del estudio corrió a cargo del presidente de CEN, José Antonio Sarría, el director gerente del Servicio Navarro de Empleo del Gobierno de Navarra, José Luis Ruiz Ciruelos, y el consultor y autor del estudio, Javier Úriz.

El informe ha sido elaborado por la Confederación de Empresarios de Navarra, y se enmarca en el ámbito de los trabajos encomendados por el Observatorio de Empleo de INAFRE y el Servicio Navarro de Empleo para 2010. Además, ha contado con la colaboración de la Asociación Española de Dirección y Desarrollo de Personas ( AEDIPE Navarra).

En su intervención, José Antonio Sarría, enmarcó este estudio en la apuesta de CEN por el “desarrollo de la colaboración en las empresas, entre parte empresarial y sindical, como medio para crear las condiciones más favorables, para poder adaptarse cada vez mejor a los retos y las demandas de los tiempos futuros”. El presidente de CEN también reconoció cómo, aunque las empresas aseguren que el capital humano es su “principal activo”, “no lo medimos”, ni nuestro sistema organizativo permite crear “las mejores condiciones para poder gestionar ese capital tan importante”.

“La gestión del capital humano es un aspecto fundamental en la empresa. No sólo para ganar competitividad, sino también para que la gente sea más feliz”, aseguró Sarría, que también incidió en que el estudio “pone de manifiesto que la adecuada gestión del capital humano produce efectos extraordinariamente positivos en las empresas”.




Por su parte, José Luis Ruiz Ciruelos, aseguró que el informe es una “magnífica guía para la gestión del capital humano, que será bueno tanto para el bienestar de los trabajadores como para la competitividad de las empresas”. Dicho esto, añadió: “estamos ante la generación mejor formada de la Historia y debemos aprovecharla de verdad”.

El director gerente del Servicio Navarro de Empleo también reconoció que, en el mercado laboral, “encontramos profesionales en tareas para las que están sobrecualificados, y esto es un desperdicio para la empresa y que provoca en el trabajador una pérdida de motivación, al ver que no realiza una aportación de valor a la empresa acorde a la que podría realizar”, Algo que “supone un desperdicio para la empresa y que provoca en el trabajador una pérdida de motivación”.

El encargado de dar los datos de este fenómeno fue el autor del estudio, Javier Úriz. Concretamente, informó de que la diferencia entre las empresas que gestionan eficientemente su capital humano, ganan 30.000 euros más, por persona y año, que las empresas que no lo hacen, tal y como refleja este estudio realizado a 52 empresas de Navarra.

Estas cifras equivalen a la suma del análisis de distintas variables. Por ejemplo, el de la cantidad de trabajo. En este sentido, se ha analizado el índice de absentismo e ineficiencias que suceden en la empresa (por ejemplo, tiempos muertos derivados de reuniones innecesarias o de fallos técnicos), y se ha llegado a la conclusión de que, por este motivo, las empresas menos eficientes están perdiendo 6.211 euros por persona al año, frente a las mejores que tan sólo desperdician 3.211 euros de toda la cantidad de tiempo que pagan.

A continuación, Úriz pasó a referirse al tipo de trabajo que se da en la empresa. Es decir, “si una persona que cobra 30.000 euros al año (salario medio de la muestra), está trabajando en una cadena de montaje para un trabajo por el que alguien podría ganar 15.000, la empresa estará desperdiciando 15.000 euros”, y viceversa: “si alguien cobra 30.000, en unos niveles en los que podría cobrar 45.000, la empresa gana 15.000” (Úriz añadió este hecho, al margen de “consideraciones de justicia social”, ya que éstas se resuelven “por vía de funcionamiento de mercado”). En estos supuestos, la horquilla es más grande, ya que las empresas que peor aprovechan este recurso pierden 6.937 euros al año, frente a las que mejor, que ganan 14.577, tal y como refleja el estudio.

En cuanto al grado de aprovechamiento de la formación. Úriz remarcó que, si se tiene a un profesional en un puesto para el que está sobrecualificado, “la empresa tiene un desperdicio importante”. Concretamente, centrándonos tan sólo en este indicador, las empresas que más pierden están gastando de más 3.013 euros al año, frente a las más eficientes, que estarían ganando 7.124 euros.

La última variable analizada fue la de la propia actitud al trabajo. Es decir, atendiendo valores como la relación de los trabajadores con su trabajo. “En algunos casos, los trabajadores cumplen y se desentienden. Sin embargo, en las más eficientes, los trabajadores conocen el impacto de su trabajo, así como se responsabilizan y se esmeran para ser útiles para la empresa”. Además, en estos casos, “cada vez hay más gente que establece una conexión mental entre lo que cobra y la situación de la empresa”. Así, las empresas menos eficientes pierden 2.808 euros al año, a causa de esta variable, mientras que las mejores ganan 3.366 euros.

El total de todos los factores demuestra como la diferencia entre las empresas de un tramo y otro está en que unas pierden 15.000 euros al año por persona al año, mientras que las otras ganan 15.000. Es decir, “por el mismo dinero que están pagando, la diferencia entre una y otra está en 30.000 euros por persona al año”. Tal y como puso de manifiesto Úriz, si esto lo lleváramos a una empresa de 100 personas, la diferencia entre un modelo de gestión y otro sería de tres millones de euros al año.

Según Úriz, en las empresas eficientes, “el liderazgo de los mandos es de una calidad bastante superior en las empresas eficientes”. En éstas, “los trabajadores se sienten alguien y saben que se cuenta con él”. En cambio, en las menos eficientes, “los trabajadores se sienten un número”, además, de trabajar en empresas con “menos confianza” y más control por parte de la dirección.

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Resumen ejecutivo del estudio
 

"Si la pyme quiere seguir siendo competitiva, debe subirse al tren de la economía verde"