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Plan de Autoprotección de los edificios
Departamento de Prevención de CEN
Es fundamental diferenciar entre Plan de Autoprotección y Plan de Actuación en caso de emergencia. Este último es un documento perteneciente al plan de autoprotección en el que se prevé la organización de la respuesta ante situaciones de emergencias.
Alergias laborales: cómo identificarlas
Departamento de Prevención de CEN
Las alergias laborales son unas de las enfermedades laborales más frecuentes. Se cree que pueden producirse unos 10.000 nuevos casos al año y muchos de ellos pueden llegar a agravarse produciendo una incapacidad laboral total a la persona afectada.
 




La definición científica de alergia es: “una hipersensibilidad a una particular sustancia que, si se inhala, ingiere o se toca produce unos síntomas característicos. La sustancia a la que se es alérgico se denomina ‘alérgeno’ y los síntomas provocados son definidos como ‘reacciones alérgicas’ ”.

En un principio, la identificación de los casos de alergia en el trabajo no se diferencia de otro tipo de enfermedad profesional pero tiene la particularidad de que no afectan más que a una parte de los trabajadores expuestos que son personas cuyo sistema inmunitario reacciona de forma excesiva frente a la presencia de una sustancia extraña en su organismo.

Más de 350 agentes en el medio laboral han sido identificados como potenciales causantes de alergias y algunos son capaces de producir sus efectos a muy bajas dosis de exposición. Además, los trabajadores están expuestos a varios agentes sensibilizantes o a mezclas de los mismos en su ambiente de trabajo, lo que hace más compleja y difícil la situación.

Tipos de alergias laborales

No es fácil conocer el número de alergias profesionales debido a la falta de registros fiables.

En España, se reconocen anualmente como enfermedad profesional entre 100 y 200 casos de alergias. Sin embargo, un estudio realizado en el año 2005 estima que hay más de 10.000 casos anuales.

Las alergias de origen laboral más frecuentes se dan:

- En la piel, provocando eczemas y dermatitis.
- En los ojos, provocando conjuntivitis alérgica
- En las vías respiratorias, causando rinitis y asma.

Reconocimiento de alergias

Las alergias laborales se caracterizan porque los síntomas se manifiestan sólo en una parte de los trabajadores expuestos, y suelen aparecer tras años de ejercicio profesional, el cual se denomina período de sensibilización, y pueden manifestarse a consecuencia de exposiciones a pequeñas cantidades del producto o agente causante de la alergia.

Los primeros síntomas suelen ser a nivel local, es decir, en las partes del organismo expuestas como ojos, piel, nariz, bronquios… y posteriormente pueden extenderse a todo el organismo. Estos síntomas tienden a agravarse si la exposición al agente alergénico continúa, aunque en algunos casos, como por ejemplo, de eczemas, los síntomas pueden persistir sin exposición.

Para conocer si los productos con los que se trabaja pueden desencadenar procesos alérgicos hay que atender a las frases de riesgo, o frases R, que se indican en la etiqueta o en la ficha de datos de seguridad del producto. Por ejemplo, la frase R42 puede provocar sensibilización por inhalación y R43 puede provocar sensibilización por contacto con la piel.

Sin embargo, no todos los agentes sensibilizantes, habituales en muchos centros de trabajo, están clasificados como tales. Éste es el caso de algunas fibras textiles, de mohos, ácaros, polvo de maderas, etc.

Además, aunque los agentes irritantes (R36, R37 y R38) no desencadenan directamente procesos alérgicos, sin embargo pueden estar involucrados ya que son factores de riesgo, en muchos de estos procesos. Por ejemplo, la acción irritante sobre la piel facilita la entrada de las sustancias sensibilizantes y el desarrollo de la reacción alérgica.

Es difícil establecer en muchos casos una frontera clara entre los síntomas irritativos y los que son producto de una sensibilización y la exposición a productos irritantes puede “despertar” o agravar estados de sensibilización previos.

Por ello, una correcta evaluación requerirá de un buen conocimiento de la exposición a los posibles agentes sensibilizantes. Es decir, el especialista deberá conocer la historia laboral del trabajador y sus condiciones de trabajo así como de la realización de las convenientes pruebas clínicas.

Medidas preventivas

Es evidente que siempre la mejor prevención posible es la eliminación de la exposición y especialmente en casos como el de los sensibilizantes para los que niveles de exposición muy bajos son capaces de producir graves efectos sobre la salud.

En la medida en que a un trabajador se le detecten síntomas de sensibilización, es absolutamente necesario retirarlo de la exposición, sobretodo en algunos casos de rinitis alérgica o asma y es muy recomendable en los demás. Si no se hace y el trabajador sigue expuesto al agente alergénico, pueden derivarse consecuencias mayores: una rinitis puede derivar en asma o unos síntomas en la piel pueden derivar en un eczema de contacto de tipo crónico e incurable.

Sectores más afectados

Aunque, como se ha dicho, se han identificado varios centenares de sensibilizantes laborales. Solamente unos pocos son los responsables de la mayoría de las alergias laborales. Así, por ejemplo, se estima que más del 50% de las rinitis y asmas de origen laboral son debidas a la exposición a harinas, proteínas del látex, aldehídos, persulfatos alcalinos e isocianatos. Y la mayoría de los eczemas de contacto es debida a la exposición a metales (níquel, cromo, cobalto), biocidas y desinfectantes, aditivos del caucho, resinas epoxi y colorantes.

Dependiendo del tipo de alergia, dérmica o respiratoria, éstas afectan más a determinadas profesiones. Así, las dermatitis son más frecuentes entre los profesionales de la construcción, del metal, de la electrónica, de peluquería, de limpieza o personal de servicios médicos y paramédicos. Por el contrario, las rinitis y asmas son más frecuentes en el sector de la alimentación, de la limpieza y de la madera, aunque también son frecuentes en el personal de servicios médicos y paramédicos y en el de peluquería.



A continuación, se detalla una relación de los sectores más propensos y los posibles tipos de alérgenos encontrados:

Peluquerías: pueden sufrir dermatitis provocadas por tintes, permanentes, productos para teñir el cabello, herramientas, metales, pero también aunque en menor medida, son propensos a sufrir rinitis y asmas.

Alimentación y restauración: pueden padecer rinitis y asma debido a la harina y a sus contaminantes, cómo por ejemplo, los ácaros del polvo, moho, humo de la cocina..., y dermatitis provocada por desinfectantes, detergentes, caucho (incluido el látex) o bien por los propios alimentos, huevos, mariscos, …

Servicios sanitarios: pueden sufrir dermatitis provocadas por desinfectantes, detergentes, guantes de goma, ciertos medicamentos, acrilatos.

Urbanización y construcción: su alergia más común puede ser la dermatitis provocada por el cemento, resinas, adhesivos y componentes de los barnices, acrilatos.

Mecánica de la metalurgia: los metales de procesamiento de metales, polvo de metal, componente del aceite de corte, baños electrolíticos o pinturas pueden provocarles una dermatitis.

Tratamiento de la madera, pueden padecer rinitis y asma debido a el polvo de madera, maderas exóticas, los componentes de los barnices y adhesivos, resinas utilizadas en la composición de capas compuestas de servidumbre.

Agricultura, plantas de transformación biológica, las proteínas de origen vegetal o animal, plantas, goma, pesticidas pueden provocar en este sector rinitis y asma.

Fuentes

- Fundación para la Prevención de Riesgos Laborales, www.funprl.es.

- Organización Mundial de la alergia (WAO) , www.worldallergy.org

- NTP 203: Contaminantes biológicos: evaluación en ambientes laborales

Beatriz Remón
Dpto. de Prevención de Riesgos Laborales de CEN


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